En Madrid los perros tienen que ir atados en la calle y en los parques, con dos excepciones: las áreas caninas acotadas que hay repartidas por los 21 distritos, y los parques y jardines que no tienen área canina, donde pueden ir sueltos de 19:00 a 10:00 en horario de invierno y de 20:00 a 10:00 en horario de verano. Las zonas infantiles, las de mayores y las que lo prohíben expresamente quedan siempre fuera.
Los grandes paseos perrunos de la ciudad son Madrid Río, la Casa de Campo, la Dehesa de la Villa y el Retiro, pero el mejor parque es casi siempre el que tienes a cinco minutos de casa. Por eso un paseador de tu propio barrio, ya sea en Chamberí, Vallecas o Carabanchel, suele ser más fácil de encajar en la semana que uno que cruza la ciudad.
En julio y agosto el asfalto madrileño quema a media tarde: lo sensato es pasear a primera hora o después de la puesta de sol, y cuéntaselo a quien vaya a pasear a tu perro. En Guauly los paseos los hacen vecinos de la comunidad, gratis; los paseadores profesionales ponen su propio precio por paseo.