En Barcelona los perros tienen que ir atados en el espacio público, salvo en los espacios pensados para ellos: las áreas para perros y las zonas de uso compartido, donde pueden ir sueltos en las franjas horarias que marca cada una. Antes de soltarlo, mira el cartel de la zona.
Para paseos largos, la Carretera de les Aigües en Collserola, Montjuïc y el Parc de la Ciutadella son clásicos; en verano la playa de Llevant tiene una zona de baño para perros. Pero el paseo de cada día se hace en el barrio, y por eso compensa encontrar a alguien que viva cerca, en Gràcia, Sant Martí o Sants.
En Guauly los paseos los hacen vecinos de la comunidad, gratis, y tú eliges a quién. Los paseadores profesionales ponen su propio precio por paseo.